Hace unos dias recibí uno de esos emails que nunca leo, leerlo fué una excepción a la regla que me encantó y decía como las mejores cosas en la vida nos dejan siempre despeinados: reirnos a carcajadas, quitarnos la ropa, hacer el amor, viajar, volar, correr, meternos al mar, besar a quien amamos, jugar, cantar hasta que nos falte el aire, bailar hasta que no sintamos más los pies: todo esto despeina, rebluja el pelo, nos deja completamente "sin glamour", qué dicha!.
La herejía hoy es una invitación euforica a vivir despeinados, a vivir concientes de aquello que nos trae felicidad y nos hace gozar y no del como nos estaremos viendo, qué opinarán los demas. Qué podrian opinar, qué opinarías tu si ves a alguien con el pelo absolutamente reblujado, los cachetes rojos, una sonrisa profunda y el brillo en los ojos? Con seguridad quisieramos ir al sitio de donde esa persona viene, o hacer lo que estaba haciendo, para que nos despeinen a nosotros tambien, para que nos quiten el peso del glamour de encima y dejar que el alma salga a tomar aire!
Imaginense a alguien que va seis horas a la peluquería antes de una fiesta, se arregla todo: uñas, peinado, maquillaje, extensiones, todo lo demás, se va para la fiesta y llega a las cuatro de la mañana con el pelo intacto, sin una gota de sudor, con el vestido fresco y oliendo al perfume brillante, tal cual salió a las diez de la noche, seguramente le preguntaríamos si fué que no hubo fiesta o que pasó? Pues bien, así vivimos, luchando porque la vida no nos despeine, haciendo nuestro mejor esfuerzo por no despeinarnos, porque vivimos de lo que otros piensen de nosotros, de como nos vemos frente a los demás, será que tememos que se nos note mucho la felicidad?
Los dejo mis herejes con un grito profundo y lleno de dicha: que viva una vida llena de pasión, que viva una vida de compromiso con nuestra propia felicidad, que viva el despeluque!