Y hoy pense que a veces enterramos tanto nuestras penas, dolores y rencores que se nos vuelven raices de ficus con tendencia a tumbarnos la casa, el dia menos pensado y por la razón menos esperada. Mi herejía hoy es una invitación a considerar que enterrar no es cerrar, que el dolor que a veces sentimos es uno de los sintomas del crecimiento y que ser felices es nuestra elección.
Pensamos que "poniendole tierrita encima" vamos solucionando los impases en nuestras vidas y resulta que lo que verdaderamente estamos haciendo no es enterrando muertos, sino sembrando semillas de ficus que van a crecer raices profundas que atentan contra nuestra estabilidad... tarde o temprano.
Por eso, así parezca una formula masoquista - que no lo es - los dolores, los sinsabores, los momentos no deseados hay que elegirlos tambien, con poder; hay que mirarlos cara a cara, sentirlos y entender que los hemos elegido en nuestras vidas por su perfeccion y para nuestro crecimiento y vivirlos hasta el fondo, hasta que desaparezcan totalmente... como cenizas al viento...
