Se nos olvida y resulta que esta herejía es una Ley de la naturaleza. Pensamos que domesticar, tener a alguien para nosotros, en nuestra casa, en nuestros brazos, dando alegria a nuestros dias es solo para las sonrisas y los dias de sol y en los momentos en los que tenemos que asumir la responsabilidad queremos entregar o regalar. Eso pasa con muchos perritos cachorritos, las familias los reciben llenos de alegria los primeros dias y después nadie quiere tener la responsabilidad de sacarlo a hacer 'chichí y popo' y se lo regalan al primero que pase por la casa. Eso nos pasa a veces con los hijos cuando decimos "tener hijos es muy duro, ehhh", eso nos pasa con nuestras parejas cuando sentimos que el matrimonio es dificil. Nada de esto es difícil, es solo parte del paquete: somos responsables de aquello que domesticamos.
De manera que la herejía de hoy es una invitación a vivir la responsabilidad por lo que hemos domesticado desde la felicidad que nos produce su presencia en nuestras vidas, desde la felicidad del amor. Vivamos esa responsabilidad con la profundidad de quien entiende como una bendición tener a ese hijo, esa pareja, ese perro en nuestra vida, en nuestro hogar, en nuestra casa.
Así, sacar el perro, apoyar al hijo y celebrar a la pareja en los momentos más difíciles vendrá con la bendición que produce la gracia de la gratitud, vendrá con la celebración de tenerlos en nuestras vidas.
