Escribo desde el amor y la gratitud, hoy he renovado el compromiso conmigo de mirar mi vida con ojos de oportunidad. Como todos los aprendizajes y las cosas grandes, este episodio de compromiso no se generó de algo en particular sino de una mezcla de pequeños milagros, de la red de conversaciones sobre la cual tejo mi vida.
Uno de esos milagros vino de mi amiga Mili, saludando este lunes en facebook de una forma completamente distinta a la de tantos otros saludos de lunes. Mientras unos celebran cada viernes por ser viernes y reciben el lunes deseando que el fin de semana no se hubiese acabado, Mili se despierta los lunes y agradece por tener una nueva oportunidad en sus manos para crear: los lunes le recuerdan que la vida está llena de comienzos, que tenemos una oportunidad para volverlo a hacer todo de nuevo, igual, distinto, no importa, la vida nos entrega cada dia como un canvas blanco, para que pintemos en el lo que se nos antoje. Así celebra Mili cada lunes: con una sonrisa y el agradecimiento porque la vida le recuerda que mientras estemos vivos, podemos crear y recrear nuestro universo, cuantos segundos tengamos en nuestras manos, cuantos lunes tengamos la fortuna de vivir!
Y entonces observo mis conversaciones, no solo la del viernes y el lunes, sino aquellas que por lo general me generan dolor y encuentro en cada una de ellas un lunes: una oportunidad de felicidad. Puedo tomar cada una de las realidades que observo desde una conversación morbosamente masoquista y sentir como perforan mi pecho, mi alma y mi corazon, o puedo acercarme a esa misma realidad y pensar: que voy a decirme sobre esto? y elegir decirme algo que me genere oportunidad, que no se haya muerto en el pasado y me crucifique como su victima, sino que me regale alas para vivir y crear un nuevo futuro con todo mi poder.
Y la herejia? Miremos la vida con ojos de oportunidad. Empecemos a ver los lunes distintos y después cualquier otra conversación que nos empequenezca, que nos castigue, que nos limite. La herejía será crear poder de justo aquella causa que nos frenaba y mutilaba, la herejía es amar los viernes, pero no limitar nuestro poder para las ocasiones en que recibimos dulces de la vida, la herejía es vivir cada momento como el dulce que tenemos el poder de crear, sea que lo recibamos directamente o que al principio parezca algo amargo.
El poder es nuestro. Los ojos son nuestros, que sean ojos de oportunidad!
