Bendita locura!. Me he puesto a reflexionar sobre esa expresión común de que "fulano de tal perdió el juicio", queriendo expresar que se enloqueció, o que anda haciendo algo que no sería necesariamente endorsado por la mayoría de los habitantes de la sociedad. Qué maravilla de expresión, yo también quiero perder el juicio!.
Lo más interesante de toda esta reflexión me ha parecido que solo podemos perder el juicio y despreocupamos de la opinión ajena cuando hemos podido dejar de juzgarnos a nosotros mismos, es decir, cuando realmente se nos ha "extraviado" el juicio que cargamos segundo a segundo sobre nuestra espalda.
Mi herejía hoy es entonces que perder el juicio no implica como primer paso que nos deje de importar el juicio ajeno, es que nos deja de importar porque hemos dejado de juzgarnos, de ser nuestros mayores inquisidores, porque hemos encontrado la forma de dejar ese juez malvado que no nos deja respirar y que es nuestra propia identidad y nos liberamos para ser quienes verdaderamente somos, dejamos volar nuestra esencia. Con razón que a aquellos iluminados que lo logran la sociedad califica como locos, esa es la expresión usual de los seres humanos para calificar aquello que no entendemos!
Yo por lo menos, quiero perder el juicio. Quiero dejar de cargar este juez a mis espaldas que me amarra mi esencia y no me deja volar, estoy cansada de juzgar cada una de mis respiraciones y de encontrarme culpable en ellas y por ellas. Yo por lo menos, elijo perder el juicio, elijo la locura, la bendita locura!
De manera que la herejía es mi invitación a que pierdan el juicio conmigo y también a que me ayuden y me enseñen a hacerlo... no es facil, cuando estamos tan entrenados para ser cuerdos y jamás perder el juicio!
