Quien no conoce la sensación?: ansiedad y excitación al contemplar sus curvas y caidas e imaginarse lo que se va a sentir mientras se espera el momento de abordarla; mariposas y friecito en el estomago cuando se empieza a sentir su aparentemente infinito ascenso; panico en el momento cúspide justo antes del vacío; abandono del cuerpo y el estomago en la caida y perdida casi del sentido de ahí en adelante; de curva en curva, vacío en vacío, subida y bajada, para al final terminar aún sin saber que fué lo que sucedio. Bienvenidos a la famosa montaña rusa!!!
Pues bien, el secreto de la montaña rusa es muy sencillo: amarrarse el cinturón, agarrarse fuerte, no bajarse de ella antes de que se termine y disfrutar la experiencia dejando fluir todo lo que se siente. El que entre en panico, se arrepienta y se baje antes de que el carrito se detenga pierde muy probablemente su vida.
De manera que hoy mi herejía es a una invitación a identificar las montañas rusas de nuestra vida, sentir hasta el tuetano cada una de las sensaciones que nos provocan, disfrutarlas, sufrirlas, vivirlas intensamente, amarrarse el cinturón y saber a ciencia cierta que el carrito va a parar, sin tratar de desamarrarse y saltar antes de tiempo: es el desespero y el pánico a la vida lo que nos impide vivir, disfrutar y aprender lo que tenemos que aprender.
Y todos tenemos nuestras montañas rusas... asi que abrochense los cinturones y disfruten el viaje!
